"CURAMOS MUCHO, PERO QUIZÁS NO CUIDAMOS LO SUFICIENTE"

Desde el grado de enfermería, y más concretamente desde la asignatura de Sociología: Salud y Sociedad, hemos trabajado sobre el ALZHEIMER, tanto enfermos como cuidadores. Hemos hecho este blog para poder compartir con todo el mundo lo que hemos aprendido, las cosas que nos han llamado la atención, trucos útiles para los cuidadores...
Esperamos que con ello los cuidadores lleven a cabo de la mejor manera posible su tarea de cuidar, y que también la sociedad sea capaz de ver que no solo debemos tratar de curar una enfermedad, sino también de dar una buena calidad de vida a las personas que la padecen mientras que se encuentran en esta situación

sábado, 3 de enero de 2015

APRENDIZAJES Y MEJORAS

Como futuros enfermeros debemos aprender y tener en cuenta lo siguiente:
Lo primero de todo comentar, que hemos trabajado con personas de avanzada edad y que pueden presentar mayores complicaciones por esto. Hemos tratado de diferenciar los comportamientos exclusivos del Alzheimer, pero es importante también tener en cuenta la demencia o la debilidad, por ejemplo.
Las cuidadoras, como ya hemos indicado, realizan juegos y actividades para calmar situaciones de tensión. Sin embargo, es recomendable que varíen los ejercicios para evitar el aburrimiento y así conseguir realizarlos con mayor motivación, lo que conlleva a la obtención de unos mejores resultados.
Es importante, no ignorarles en los peores momentos, sino buscar soluciones e intentar comprenderlos para así saber sobrellevar estas situaciones y dejar las pastillas "relajantes" como último recurso.
Algo aparentemente sencillo, pero que se nos olvida es que, cuando queramos hablar con una persona con Alzheimer, dirigirnos directamente a el/ella y no a su cuidador/a, pues si no lo hacemos les quitamos autonomía y autoridad. El papel del cuidador debe ser intentar hacerle partícipe de la conversación, hablando en plural siempre que el enfermo no se encuentre capacitado para contestar.
En la entrevista 6, podemos apreciar cómo la falta de tiempo puede llevar a los cuidadores a realizar de forma incorrecta su tarea de cuidar, lo que perjudica a la salud del paciente de manera notable. Un ejemplo en el que podemos observarlo claramente, es cuando al paciente con dificultad para tragar, se le da potitos en vez de un puré de verduras, bien cocinado, que contribuya además a una buena alimentación. Planteamos como una posible solución, la existencia de un mayor número de cuidadores para que cada paciente disponga del tiempo que necesita para su cuidado.
Cuando se trata de una cuidadora que tiene hijos y tiene a su madre o a su padre enfermo de Alzheimer, es más complejo, pero siempre se puede pedir ayuda a otros familiares u otros cuidadores.
Una buena forma de sobrellevar la enfermedad es mantenerlos ocupados, de esta manera conseguiremos que se sientan útiles al favorecer su autonomía y les haremos partícipes del contexto en el que se encuentran. En las entrevistas nos cuentan cómo les dejan poner la mesa o incluso comprar el pan, aunque eso supone una gran incertidumbre por parte de la cuidadora que no sabe hasta qué punto debe dejarle solo, cuánto tiempo esperar hasta comprobar si se ha perdido o no, etc.
Otra herramienta puede ser los animales, pues además de proporcionar compañía, les supone cierta responsabilidad y les "obliga" a salir más a la calle y pasear. De ese modo no están siempre dentro de casa. Así, en urbanizaciones por ejemplo, podemos dar más libertad al enfermo y el cuidador también dispone de tiempo para dedicarlo a otras necesidades propias o de su paciente.
En ocasiones hay trucos que favorecen la autonomía de la cuidadora, como la idea de colocar la campana en la puerta para saber cuando se abre.
Hemos comprobado que este tipo de pacientes se relacionan muy bien con personas que están en su día a día, por lo que remarcamos la idea de que estas personas necesitan visitas de sus familiares, no dejarles en residencias y no volver a saber nada de ellos.
Por otro lado, hay que tener en cuenta, las necesidades que implica el cuidar, así como la disponibilidad laboral, familiar, económica, etc. Por ejemplo, si una cuidadora tiene hijos, va a tener mayores dificultades en atender sus necesidades. Al igual, que disponer de un trabajo no es lo mismo que un cuidador que tiene todo el tiempo a disposición del enfermo. Ya hemos comprobado en puntos anteriores, lo importante que resulta la clase social, respecto a poder adaptar las instalaciones de la casa, facilitando la comodidad de ambos. (Privilegios)
En grados avanzados, la cuidadora se siente incapaz de seguir con esta labor y es necesario acudir a especialistas; bien centros de día, bien residencias especializadas (tal y como se observa en las entrevistas grabadas en vídeo). Ejemplo en la entrevista 5. Podemos señalar, que esto no implica que ya no se vuelva a preocupar nadie por el enfermo.

También destacamos, que siempre va a recibir un mejor cuidado en casa, simplemente por el hecho de que en una residencia, hay muchas personas a las que cuidar y normalmente poco personal, influyendo de nuevo, las condiciones labores. Esto se comprueba en el seguimiento de la entrevista 5, en comparación con otros.

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